Monday, September 22, 2008

nunca digas nunca

en serio no me dí cuenta.

acabo de ver que la noche de AR (consignada en el último post) le mandé un mensaje de lo más marica, broche de oro de una noche afortunadamente irrepetible. se resumiría en “lo siento… pero podemos ser amiguitos, ¿verdad?”.
santo niño, qué vergüenza. sobre todo porque…

(update del post anterior:
porque ahora soy capaz de señalar el momento en que ella decidió que fallé sus pruebas: el momento en que acabaron las mías. juro que puedo señalar el segundo exacto, el gesto, el cambio del tono de voz y bodi lánguach. como cuando uno rompe una ramita: se dobla casi nada, se dobla otro poco… y ¡crac!, truena de golpe.
fin del update.)

de lo que no me di cuenta hasta hace unos minutos es del mensajito.
después de ver a AR acudí a un antro (no una discotequita nice, no: un antro de vicio y perdición, con ficheritas y todo). no había cheleado taaanto pero hay una laguna ahí: no recuerdo haber mandado el mensajito marica.
va a ser cierto aquello de que “a la mañana siguiente” uno no se acuerda de nada, y jura no volverelo a hacer.

la buena: las dos mejores ficheritas del lugar, muy buen nivel, acabaron rompiendo la barrera del strictly business conmigo.
la mejor: sigo sin saber lo que es la cruda. jojo.

Posted by B.A. in 18:29:29 | Permalink | No Comments »